
Entre los emancipados y quienes defienden el seguir viviendo con sus mamitas parece haber una brecha irreconciliable de lo que podrían describirse como "valores". Supuestamente, los emancipados dirían que ellos defienden el valor de la "independencia" y representarían a los que viven con sus mamitas como defensores del valor del "engreimiento". A su vez, quienes viven con sus mamitas dirían que defienden el valor de la "vida decente" y representarían a los emancipados como defensores del valor de la "decadencia".
Sin embargo, esta también es una falsa dicotomía. En medio de todo, la vasta mayoría de las personas se ascriben a dos valores: "independencia" y "comodidad". La cuestión es saber dónde considera uno que encuentra el justo medio aristotélico. Ser homeless sin duda te da mucha independencia, pero ninguna comodidad. Vivir con una mamita que te controla cada minuto del día te puede dar mucha comodidad, pero cero independencia. No obstante, la mayoría están en algún lugar al medio.
Hay situaciones que son verdaderos no-brainers. Si puedes mudarte de la casa de tu mamita y ello te significará más independencia y más comodidad, pues no hay buena razón para no hacerlo. No hay mucho que decir acá.
Para muchos jóvenes profesionales de clase media y alta, sin embargo, mudarse de la casa de la mamita más bien importa un sensible descenso en comodidad, si bien se puede ganar una cierta cantidad (dependiendo mucho de los casos) de independencia. Dado que las mamitas suelen ser bastante tradicionalistas, yo diría que la cantidad podría llegar a ser significativa. Y he acá donde el joven profesional ha de priorizar lo que prefiere. El tradicionalista pondrá como su prioridad la comodidad, mientras que el moderno privilegiará la independencia.
Y eso es algo que se han de preguntar los jóvenes profesionales. "Priorizo mis valores de manera tradicional o moderna?"