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miércoles, 17 de febrero de 2010

El colmo de niño-grandismo: el parricidio



Lima ha sido conmocionada por el reciente caso del asesinato de la abogada Elizabeth Vásquez a manos de su hija, Elizabeth Espino, el enamorado de esta y otro cómplice. En este caso, que Viviendo Solo no puede dejar de lamentar, vemos los estragos que puede causar el fenómeno del niño-grande cuando es llevado al extremo y combinado con alguna psicopatología.

Según he podido colegir, la joven Elizabeth ha confesado que los móviles para el asesinato de su madre fueron dos: a) no le permitía verse con su enamorado y b) deseaba hacerse con su dinero. Esto nos parece abominable. Es el fenómeno de "lo que les pertenece a mis padres es en realidad mío". Evidentemente la chica esta adolece de algún tipo de locura, pero las cosas podrían haberse desarrollado de manera diferente si es que no se hubiera criado en este mundo en el cual se espera que uno viva con los padres hasta bien entrado los treintas o más allá.

Si mi mamá me prohibe verme con cierta persona, la solución es simple: me mudo. A donde sea que me mude, ya su jurisdicción no se aplica, y asunto resuelto. Es posible que haya problemas financieros, sin embargo. Pues me busco un trabajo. ¿Y si con el trabajo que consigo no me alcanza para la vida de lujos que tenía acostumbrado en la casa de mis padres? Piña. La vida es dura, y las mujeres caras.

Lo cual nos lleva al siguiente punto: el dinero. En la cultura mediterránea, el dinero de la familia es visto casi como ese dicho de los nativos de norte América y adoptado por los new agers: "la tierra no es algo que heredamos de nuestros ancestros, es algo que pedimos prestado de nuestros hijos". No jodan. La plata de los padres es de los padres y punto. Si para cuando se mueran queda algo que repartir, en fin, pero en principio tienen derecho a gastarselo como mejor les parezca. El otro corolario de la cultura mediterránea es que estos hijos de quienes "han tomado prestado" el patrimonio pecuniario familiar quizá se cansen de esperar que "se los devuelvan" y empiecen a exigir adelantos de herencia o quién sabe qué cosas. Y el caso máximo es el asesinato.

Qué decadencia.

miércoles, 6 de enero de 2010

Since you've been gone I can do whatever I want 2: El gimnasio de casa


Acá en Viviendo Solo creemos firmemente que la casa en la que todos ustedes se criaron no es de ustedes, sino de sus padres. Por ende, ninguno de ustedes tiene derecho alguno a los dormitorios que ahí hay, sino que solo los han usufructuado hasta obtener su primer trabajo (asumiendo que se han mudado, obviamente). Cuando finalmente los hijos se mudan, sus padres finalmente recuperan la soberanía sobre toda la casa que les pertenece en pleno derecho. Con cuartos libres, finalmente pueden hacer con ellos cosas que les produzcan placer.

Vivimos en una sociedad en la cual mucha gente está obsesionada con la salud y el fitness. Dado que la gente se muda relativamente tardíamente, los padres suelen estar de una edad relativamente avanzada (una pena, realmente; de haberse mudado antes ellos tendrían más tiempo para disfrutar de su bien merecida casa). Es a esta edad en que la salud se va volviendo cada vez más importante. Por ello, como aliciente a que los jóvenes profesionales con trabajo decidan mudarse, presentamos acá una de las cosas que podrían hacer sus padres en cuanto lo hagan: el gimnasio de casa.

Tener que ir a un gimnasio en otra parte puede resultarle pesado a muchos padres, y serles una conveniente excusa. Excusa que podría terminar con la muerte prematura de los padres implicados. Una vez que el hijo ya evacuó el cuarto que estaba usufructuando, la excusa desaparece. Se compra un treadmill, quizá unas pesas y uno o dos aparatos, y ya hay un gimnasio en casa. Ahora el padre podrá ejercitarse con más facilidad y mantener un buen nivel de salud. Una vida larga y próspera.

Por qué negarle eso a los padres que les han cobijado por tanto tiempo? Piensen en sus padres y déjenles tener los cuartos para que los puedan usar para lo que quieran. O quizá es que más bien están pensando en la herencia, y un gimnasio que prolongue la vida de los padres va en contra de sus intereses?