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miércoles, 6 de enero de 2010

Since you've been gone I can do whatever I want 2: El gimnasio de casa


Acá en Viviendo Solo creemos firmemente que la casa en la que todos ustedes se criaron no es de ustedes, sino de sus padres. Por ende, ninguno de ustedes tiene derecho alguno a los dormitorios que ahí hay, sino que solo los han usufructuado hasta obtener su primer trabajo (asumiendo que se han mudado, obviamente). Cuando finalmente los hijos se mudan, sus padres finalmente recuperan la soberanía sobre toda la casa que les pertenece en pleno derecho. Con cuartos libres, finalmente pueden hacer con ellos cosas que les produzcan placer.

Vivimos en una sociedad en la cual mucha gente está obsesionada con la salud y el fitness. Dado que la gente se muda relativamente tardíamente, los padres suelen estar de una edad relativamente avanzada (una pena, realmente; de haberse mudado antes ellos tendrían más tiempo para disfrutar de su bien merecida casa). Es a esta edad en que la salud se va volviendo cada vez más importante. Por ello, como aliciente a que los jóvenes profesionales con trabajo decidan mudarse, presentamos acá una de las cosas que podrían hacer sus padres en cuanto lo hagan: el gimnasio de casa.

Tener que ir a un gimnasio en otra parte puede resultarle pesado a muchos padres, y serles una conveniente excusa. Excusa que podría terminar con la muerte prematura de los padres implicados. Una vez que el hijo ya evacuó el cuarto que estaba usufructuando, la excusa desaparece. Se compra un treadmill, quizá unas pesas y uno o dos aparatos, y ya hay un gimnasio en casa. Ahora el padre podrá ejercitarse con más facilidad y mantener un buen nivel de salud. Una vida larga y próspera.

Por qué negarle eso a los padres que les han cobijado por tanto tiempo? Piensen en sus padres y déjenles tener los cuartos para que los puedan usar para lo que quieran. O quizá es que más bien están pensando en la herencia, y un gimnasio que prolongue la vida de los padres va en contra de sus intereses?

domingo, 4 de octubre de 2009

Hijito de Mamá

Y una vez más se presenta la oportunidad de comentar una película sobre el tema que nos atañe, vivir solo. Resulta que vi que estaba en cartelera "Hijito de Mamá" ("Mama´s Boy") y aunque de antemano daba la impresión de ser una película para el olvido (y al final lo fue)no podía dejar pasar la oportunidad de verla y a continuación mis observaciones.



El trailer es bastante claro sobre la tónica de la película y muestra que el protagonista es un perdedor e inútil por seguir viviendo con su madre a los 29 años pero debo resaltar un par de episodios de la misma; en cierto momento la madre del protagonista le informa al zángano que piensa vender la casa ante lo cual este último reacciona reclamando cosas como "¿donde voy a vivir?", "¿cómo vas a vender la casa donde crecí y me críe?" y "va a ser tu culpa si termino viviendo en la calle", ante lo cual a su ofuscada madre solo le basta decir algo así como "esta casa es mía y no tuya así que igual no tienes voto al respecto" para terminar la discusión ¡bravo!. Hago referencia este pasaje porque más de una vez he escuchado a amigos (en realidad más amigas que amigos) asumiendo propiedad sobre la casa paterna con frases como "también es mi casa", "cuando me case voy a vivir con mis padres", "mi habitación me pertenece", etc. Personalmente considero que mis padres pueden hacer con su casa como mejor les plazca, ¡después de todo es suya! de igual manera que hago lo que mejor me place con los objetos de mi propiedad. ¿Alguien me puede explicar como una costumbre aparentemente tan arraigada en nuestra sociedad como es la de considerar la casa paterna como de propiedad de los hijos es ridiculizada en "Hijito de Mamá" mientras que mis conocidos me han llegado a tildar de loco por no tomar en cuenta la casa de mis padres como un posible hogar marital?.

Otra observación que quiero hacer es una que en realidad está relacionada de manera indirecta con la película, cuando dio inicio la función caí en la cuenta de la alta probabilidad que muchas de las personas que compartían la sala conmigo debían encontrarse en la misma situación que el protagonista (con 29 años y viviendo con su madre), me pregunto que habrán pensado al ver en pantalla como se burlaban de su propio estilo de vida, ¿habrán tomado conciencia de ello? ¿que el payaso, inútil y perdedor protagonista era una caricatura de su realidad? ¿o es que los peruanos tenemos harta correa?.