¿En qué tipo de universidad estudiaste, y vives independientemente?

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miércoles, 2 de diciembre de 2009

¡Qué tal concha! Consideraciones teóricas



La sección "¡Qué tal concha!" consiste en críticas -nominalmente constructivas- al estilo de vida de algunos nenas que viven con sus mamitas. Básicamente consiste en la sátira de los lujos que lo nenas se autoprodigan con el dinero que se ahorran sanguijueleando a sus madres. Cabe, sin embargo, establecer algunos esbozos teóricos que enmarcan esta categorización.

En Viviendo Solo consideramos que existen casos legítimos de vivir con la mamita. La discapacidad, por ejemplo. La ceguera, la parálisis o el coma son todas condiciones que pueden precluir -algunos más que otros- la posibilidad de vivir como adulto independiente. No siendo tan radicales, también puede ameritar vivir con la mamita si uno realmente tiene un ingreso tan exiguo que no puede sobrevivir por su cuenta. Si bien no hemos establecido cuál es el mínimo que se necesita para vivir independientemente, aunque de hecho hay gente que cría familias enteras con 600 soles o menos, sí hemos establecido que a partir de los S/. 1,100 para arriba uno ya no puede reclamar que "no le alcanza" (esto es a menos que uno se crea un hidalgo picaresco del siglo XVII o algo así, que "merece" que el mundo lo mantenga).

Otra posibilidad es que uno viva con su mamita para poder ir ahorrando. ¿Ahorrando para qué? Pues para comprar los enseres básico para mudarse y vivir como adulto. Cama, platos, cubiertos, sillas, refrigeradora, microondas, etc. podrían ser algunos de los objetos que uno podría necesitar antes de volverse adulto. En este caso, entonces, la vida con la mamita tendría un fin determinado y estaría caracterizado por su condición transitoria. Uno ya no "vive" ahí, sino está "alojado".

Y ahora es que entra el elemento del ¡Qué tal concha! Esto se aplica cuando el nena empieza a adquirir objetos de lujo con el dinero ahorrado. Ya hemos visto el caso de los automóviles. Lo que cabe analizar es si todo lujo comprado por el nena es una concha. Para esto, propongo un criterio de proporcionalidad. Después de todo, si eres hijo de Bill Gates vives con tu mamita, y ganas S/. 1,500 al mes, difícilmente podría tildarse de concha el irse de viaje a Huacho, ¿no?

Por ello, hay que comparar el ingreso del nena con el de la familia y sacar alguna proporionalidad. Si la familia gana mucho más que el nena, entonces no estaría tan mal que este se de unos lujos con la plata que ahorra viviendo con la mamita. En cambio, si el nena gana más que la familia, y encima vive con la mamita, con lo cual ahorra para darse más lujos, eso sí estaría mal.

Entonces, a la hora de analizar lujos (autos, motos, viajes, televisores plasma, casas en la playa, etc.) comprados o alquilados con el dinero ahorrado por vivir con la mamita, la pregunta que tendría que hacerse el nena es la siguiente: "¿Puede mi mamita darse el mismo lujo con la misma facilidad que yo?" Si la respuesta es afirmativa, mal que bien, el nena puede gastar con la conciencia limpia.

En cambio, si la respuesta es negativa, el mundo entero -y Viviendo Solo- dirán a viva voz: ¡QUÉ TAL CONCHA!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Las nenas viven con sus mamitas: Marisol Aguirre


Afortunadamente las juergas son gratis, de otra manera esta sacrificada madre no podría ir a ninguna...

La decadente de Marisol Aguirre se ha asegurado de que medio Perú se entere de sus trapos sucios. Básicamente se ha estado quejando de que su ex esposo le quiere reducir la cuota para la manutención de los hijos de 12,000 soles (sin contar colegio, seguro médico para ella, servidumbre, etc., aparentemente) a unos “míseros” 9,000 soles. Aguirre habría exclamado incluso que con tan poca plata sus pobres hijos ya no podrían comer carne. Y es que, realmente, ¿qué primitivo trío de niños en el Perú podría subsistir con solamente 9,000 soles mensuales? ¡Estarían casi al nivel de los niñitos en los campos de refugiados de Darfur! Una verdadera imbécil.

El ex esposo aduce, razonablemente, que dado que ella está trabajando (y ganando unos 7,000 dólares aparentemente –unos 21,000 soles mensuales), le corresponde también colaborar con los costos de criar a los hijos. Lógico. ¿Qué persona razonable estaría en contra de esto? ¿Quién sería capaz de recurrir a los medios para denunciar tremendo abuso? ¡El padre de mis hijos quiere que yo también corra con parte de los gastos de nuestros hijos! ¡Abusivo, mal padre, mal hombre!

En Viviendo Solo, tenemos una hipótesis. Según ha trascendido, en la casa de Aguirre no vivirían solo ella y los tres hijos, sino también como cuatro empleadas de diverso tipo. Y además, la madre de Aguirre. Esta es la clave. La mamadependencia llevada al grado máximo. No solo es una mujer con trabajo, hijos, novio y cuatro nanas para atender a tres niños, sino que también considera necesario vivir con su mamita. Y esa es parte de la psique de las niñas-grandes: el mundo les debe la subsistencia. Y la subsistencia se la debe el esposo, el ex esposo o el novio. El día a día de la casa, es cuestión de la mamita, quien comanda a un staff de varios sirvientes. La vida para la niña-grande es un constante divertimento, en que la casa se mantiene por sí misma y el 100% del ingreso es para irse de farra a los lugares más “in” de la ciudad.

Qué decadencia. Nuestro único consuelo es que de grandes, seguramente esos tres niños se volverán nenas y vivirán con su mamita hasta los cuarenta años, y le tocará a ella ser sangrada. Pero incluso eso es decadente. ¡Bah!

martes, 6 de enero de 2009

Qué tal concha 1: No me mudo... pero sí me compro carro.

Sin duda seguir sangrando a los viejos al quedarse en casa monopolizando una (o más) habitación(es) representa un ahorro considerable de dinero. Y bueno, si uno realmente solo tiene trabajos poco remunerados e inconstantes, quizá vivir con la mamá pueda ser la única opción viable. Pero este no es el caso de muchos profesionales limeños en sus 20s o 30s: tienen trabajos lo suficientemente bien remunerados para mudarse y dejar de ser una carga para la familia, pero prefieren gastar la plata en artículos como carros nuevos.



http://www.autobytel.com/images/2007/Toyota/Yaris_LB_Staff/400/07_Toyota_YarisLB_02.jpg

Toyota es una marca favorecida por estos jóvenes.


Tengo una amiga que es una profesional exitosa. Está en la segunda mitad de los 20s, es egresada de la U. de Lima y tiene un buen puesto en la administración pública. Sin embargo, no se muda… pero sí se compra carro. Para colmo de males, la chica no solo monopoliza una habitación de la casa, sino que utiliza una de sus dos cocheras. Esto significa que para acomodar a la chica, sus padres no se pueden comprar un segundo carro y deben compartir uno (con las dificultades logísticas que ello acarrea). Realmente, qué tal concha.


http://www.finddependablecar.com/includes/images/Nissan_Sentra/1992_Nissan_Sentra.jpg

Nissan es otra marca muy popular.


Tengo otro amigo que es un profesional exitoso. También está en la segunda mitad de los 20s, es egresado de la PUCP y trabaja en buenas universidades. Comparte uno de los cuartos de la casa de sus padres, y ha convertido otro en su bar personal (sin mencionar otros usos non sanctos que quizá algún día podremos discutir). Como el caso anterior, no se muda… pero sí se compra carro. Su padre también se compra un carro… pero según alguna descripción que a mí ha llegado, este es un destartalado carro de segunda. En otras palabras, con lo que el hijo se ahorra sangrando a un padre que no puede costearse más que un carro de segunda, aquél se compra un carro nuevo. Nuevamente, qué tal concha.


http://www.zcars.com.au/images/honda-civic-type-r-picture1.jpg

Para quienes gustan de la velocidad, Honda es una buena opción.


Y sigue la lista de profesionales exitosos. Otro amigo ya está en sus 30s, es egresado de la Cayetano y trabaja en uno de los colegios top de Lima. Controla dos de las cuatro habitaciones de la casa de su mamá en uno de los mejores distritos de Lima (no se muda…), así como uno de las tres cocheras asignadas (pero sí se compra carro). Quizá no es como los casos anteriores, que yo sepa su familia ni se tiene que privar de tener más carros porque les ocupen la cochera, ni su presupuesto les alcanza solo para carros usados. Sin embargo, mientras que él tiene una cochera de acceso libre, los demás deben tener una cochera “en fila” (es decir, un carro bloquea al otro), con todos los problemas logísticos que ello acarrea. Para acomodarlo, deben chantarse esa incomodidad: qué tal concha.


La lista podría seguir. Y a cualquiera que haya leído estas líneas podría ocurrírsele una docena de casos adicionales. Es cierto, así es nuestra sociedad.